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Intolerancia civil-militar

La centralidad de las Fuerzas Armadas Mexicanas en el debate público, principalmente durante los últimos 3 años, nos ha obligado a la a la relectura en múltiples ocasiones del estado de arte sobre relaciones entre civiles y militares. 

Como ya se ha mencionado en columnas pasadas, durante el apogeo de las dictaduras militares en Latinoamérica, México siempre fue considerado como un caso excepcional gracias a la consolidación del presidencialismo mexicano y la subordinación de los militares a través del pacto no escrito civil-militar después de la Revolución Mexicana. Dicho pacto sentó nuevas reglas del juego para los militares como parte de la élite del poder. En pocas palabras, los militares nunca se fueron. 

Sostenemos que México sigue siendo un caso atípico en Latinoamérica. Precisamente el gobierno del presidente López Obrador ha sido muestra de diversas contradicciones que elevan la complejidad del análisis sobre la coyuntura militar durante este gobierno. Debemos considerar también, que las fuerzas armadas como instituciones reflejan no sólo las características y condiciones sociales, sino también, son resultado de procesos históricos y pugnas políticas. No podemos caer en el comentario pueril de afirmar que se ha politizado la seguridad nacional. Bienvenidos al mundo real. 

En teoría, las fuerzas armadas deben limitarse a ejecutar las decisiones tomadas por el poder político. En la realidad, en México se ha permitido a los militares tomar decisiones y ejecutar actos de gobierno, ya sea porque los funcionarios por iniciativa propia -o por incompetencia- prefieren dejarles el problema a los militares para eludir su responsabilidad, o bien, porque algunos militares hacen pleno uso del pragmatismo e indirectamente buscan proteger y garantizar sus intereses institucionales. El primer bimestre de 2022 nos conduce a enfatizar en tres aspectos relevantes:

I

Hemos sido testigos de la democratización de los análisis militares en México. Antes de 2006 cuando inició la “guerra contra el narcotráfico”, los civiles especializados en seguridad nacional y fuerzas armadas se podían contar con una sola mano y la información sobre las Fuerzas Armadas Mexicanas era a cuentagotas. A partir de entonces, proliferaron analistas e investigadores en temas militares.

Esta democratización del análisis e investigación, fue sin duda, un gran avance para los estudios militares mexicanos. Sin embargo, la evidente ignorancia de algunos colegas que adoptaron el tema “por estar de moda”, con la finalidad de obtener becas y bajar fondos internacionales, o porque es muy glamouroso pertenecer y relacionarse con la elite militar por razones status social y tráfico de influencias estableció una marcada polarización académica.

Advertimos que ambos extremos han derivado en catalizadores. Por una parte, para propagar prejuicios y desinformación. Por otra parte, para diseminar deliberadamente la doctrina militar como la única forma de enfocar a la seguridad nacional. Ambos extremos son preocupantes y ambos son muestra de falta de ética profesional, objetividad y de pensamiento crítico. Desafortunadamente, ambos extremos han mostrado signos de intolerancia civil-militar.

Por ejemplo, el pasado 1 de febrero, la sola presencia de la banda de música y la banda de guerra del Ejército Mexicano en la Cámara de Diputados para entonar el himno nacional y hacer honores a la bandera en el inicio del período ordinario de sesiones de la LXV Legislatura del Congreso despertó reacciones desproporcionadas como la muestra del “avance de la militarización”

No dudamos, en ningún momento, el hecho de que cada vez con más frecuencia, un listado de funciones de gobierno y actos administrativos han sido desplazados hacia los militares, por decisión del mismo gobierno civil, como es el caso la seguridad pública, los puertos y aduanas o la construcción de instalaciones estratégicas y un largo etcétera. 

Sin embargo, afirmar eso como un acto de militarización/militarismo, a falta de otra palabra, es absurdo y pone en evidencia las severas lagunas de conocimiento sobre la relación entre fuerzas armadas e identidad nacional, que también fue legado de la Revolución Mexicana, sinceramente no descubrieron el hilo negro.

Quienes han pasado su infancia en México, son testigos de este sincretismo, no es gratuito que quienes vivimos la experiencia de ser integrantes de la escolta en la escuela, aprendimos técnicamente, marchas militares (orden cerrado) para los honores a la bandera de cada lunes, o para los concursos de escoltas y de bandas de guerra que organizan las mismas zonas y regiones militares. 

Desde hace años en internet se han publicado videos estilo Flash Mob de militares interpretando no sólo el himno nacional, sino también música popular mexicana. Incluso la Banda de Música de las Fuerzas Armadas Mexicanas ha participado en múltiples ocasiones en el Festival Spasskaya Tower Military Music Festival and Tattoo en la Plaza Roja de Moscú. Que alguien le avise a Putin que el Ejército Mexicano está invadiendo Rusia.

Video de la participación de la Banda de Música de las Fuerzas Armadas Mexicanas ha participado en múltiples ocasiones en el Festival Spasskaya Tower Military Music Festival and Tattoo 2015

Video Flash Mob de la Banda de Música de la Secretaría de la Defensa Nacional en el metro Zapata

Esto en efecto, se trata de la fusión de la identidad nacional con ciertos rasgos militaristas, pero no por eso significa que todos somos partidarios del militarismo. ¿Acaso nunca se dieron cuenta que tanto la letra como la música del himno nacional, como el toque de bandera, son de alta influencia castrense? Será muy divertido ver las propuestas para cambiar el himno nacional. 

Este nivel tan pobre de análisis no aporta absolutamente en nada al debate científico, al contrario, sirve de base para la subjetividad. No dudamos que en un futuro se afirme la “militarización del aire” por el oxígeno producido por los árboles de los viveros militares para programa Sembrando Vida.

Al parecer la democratización de los temas de seguridad en México se ha hecho de forma irresponsable. El riesgo, es que puede ser utilizado por los militares más ortodoxos e intolerantes para justificar que los civiles no podemos asumir la conducción de las fuerzas armadas, porque, al parecer, los civiles somos incompetentes e ignorantes en temas castrenses.

En esta intolerancia civil-militar, la reproducción de desinformación y prejuicios con facilidad pueden convertirse en un discurso de odio contra los militares: ¿Acaso una turbia civil entrará por la fuerza al Heroico Colegio Militar para asesinar cadetes y prender fuego a la sala de banderas? 

En contraparte, también podríamos ser testigos de la intolerancia militar-civil: censura, encarcelamiento o asesinatos de académicos civiles sólo por pensar diferente a lo que dice la doctrina militar. Dentro del mismo ejemplo, el 4 de febrero la doctora Catalina Pérez Correa compartió en Twitter una captura de pantalla con una amenaza de muerte hacia ella como respuesta del usuario @DEFENSATACTICA a la publicación de una nota que cuestionaba la presencia de soldados en el Congreso. 

Podremos estar de acuerdo o no con las publicaciones de la doctora Correa, pero eso no significa normalizar este tipo de amenazas a la integridad de un académico civil por parte de fanáticos militares. 

II

Hace exactamente un año, en el marco de las celebraciones del Día Internacional de la Mujer, publicamos el artículo “Mujeres militares, celebración y realidad” en el cual se presenta una crítica sobre la problemática de los ascensos de las mujeres en las Fuerzas Armadas Mexicanas sustentada en tres puntos principales: 

1) La concentración de las mujeres en las ramas de medicina militar y administrativa; 2) la baja representatividad de la mujer en el ejercicio del mando militar, así como en los grados más altos de la jerarquía y 3) la existencia de políticas de género, pero la falta de evaluación y vigilancia de las mismas. Hacia marzo de 2022, la actualización de dicho análisis nos hace enfatizar dos ejemplos sobre la a veces contradictoria situación de las mujeres militares mexicanas:

En primer lugar, la situación en torno a la baja de la soldado Alexa Bueno de la Dirección General de Comunicación Social de SEDENA, influencer militar muy exitosa en redes sociales, quien, por primera vez en la historia del Ejército Mexicano, logró conectar con audiencias jóvenes a través de su carisma, para posicionar una buena imagen de los militares.

El 3 de marzo de 2020, justo días antes del Día Internacional de la Mujer, en el video titulado “La verdad sobre la mujer en el Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos”, publicado en el canal de YouTube de SEDENA, la soldado Alexa con mayor seriedad de lo usual, “aclara los mitos” de que “SEDENA es machista y fomenta la violencia hacia las mujeres” no sólo por “los pocos que lo dicen, sino por los muchos que llegan a leerlo”

Alexa entonces citaba, con base a la legislación militar, a la equidad de género de acuerdo a las atribuciones, derechos, obligaciones y responsabilidades que dependen de la jerarquía que posea la persona, ya sea hombre o mujer. Seguido por la explicación de las demostraciones de respeto, sobre todo a grados superiores “Y si no lo hacemos, nos metemos en problemas” Aparece en pantalla en la palabra “Arresto” en color rojo. Acto seguido, Alexa comienza a recitar, como ritual de cada año, la cronología de las mujeres militares en México.

Tal y como Nietzsche escribió: “No existen hechos eternos, ni verdades absolutas”. Poco más de un año después, el 5 de abril de 2021 en su perfil personal de YouTube Soldado Alexa Bueno, aparece vestida de civil en el video ¿Dónde está la soldado Alexa Bueno? para narrar, entre otras cosas de su experiencia en el medio militar, su versión de cómo fue su proceso de baja del Ejército Mexicano resultado de supuesto acoso laboral y violación a su privacidad en la misma Dirección General de Comunicación Social de SEDENA. 

Alexa también menciona que por causa de envidias profesionales debido a su éxito como influencer, tomó la decisión de “liberarse de ese ambiente tóxico” frente a la recomendación de colegas de “aguantarse”. Versiones extraoficiales afirmaban que Alexa intentó monetizar los videos donde aparece y que son propiedad de SEDENA y que por tal motivo fue ordenada su baja. En la actualidad Alexa Bueno continúa en redes sociales y hace publicaciones periódicas relacionadas al medio militar. 

El 26 de abril de 2021 durante su presentación en la conferencia virtual “Las Mujeres en las Fuerzas Armadas” organizado por la Unidad Técnica para la Igualdad de Género del Senado de la República, la Capitán Ana Yolanda Luna García, del Grupo de Cultura de Igualdad de Género de SEDENA, hizo pública la noticia quizás más importante para las mujeres del Ejército Mexicano desde 2007, cuando por orden del presidente Calderón, se permitió el ingreso de mujeres al Heroico Colegio Militar, el Colegio del Aire, la Escuela Superior de Guerra y la Escuela Militar de Ingenieros.

La novedad, que pasó prácticamente desapercibida para la prensa, fue que a partir de la convocatoria de admisión general al Sistema Educativo Militar 2022, se acepta el ingreso de mujeres a todas las armas del Heroico Militar, incluidas las armas de Infantería, Caballería y Blindada. Este es un hecho histórico que, por primera vez en la historia de México, abre realmente las posibilidades de ver a las mujeres militares en los mandos superiores de SEDENA, incluso como secretaria de Defensa Nacional. Esperamos seguir con vida para presenciar ese momento. Este es un hecho trascendental que indudablemente debemos reconocer y aplaudir al Ejército Mexicano.

Detalle comparativo de las convocatorias de ingreso al Sistema Educativo Militar:

Fuente: Convocatoria de admisión general al Sistema Educativo Militar 2021, p. 24. Secretaría de la Defensa Nacional, SEDENA.

Fuente: Convocatoria de admisión general al Sistema Educativo Militar 2022, p.38. Secretaría de la Defensa Nacional, SEDENA.

El pasado 9 de febrero, el periodista Oscar Balderas publicó en exclusiva información de un informe elaborado la Secretaría de la Defensa Nacional (posiblemente por S-2 Inteligencia Militar), fechado en diciembre de 2020, en el cual se describe en una red de vínculos la supuesta relación de un Senador por Durango del partido MORENA con el Cártel de Sinaloa. 

Lo anterior nos lleva a pensar tres hipótesis:  Primera. La filtración intencional a la prensa de un informe de Inteligencia Militar nos indica que, al interior del Ejército, no quieren ser cómplices de políticos de alto nivel del partido gobernante relacionados con el crimen organizado. 

Segunda. Estamos presenciando un grado variable de influencia de los militares en las elecciones de cargos públicos. Esto significaría un retorno al autoritarismo que utiliza a las Fuerzas Armadas para manipular los instrumentos democráticos a través de filtraciones sobre candidatos desaprobados por Poder Ejecutivo, ya que, al parecer, el partido MORENA no apoya la candidatura de su senador para la gobernatura de Durango.

Tercera, se presenta un panorama general de triple ataque a la democracia a través de la descalificación de la autoridad electoral, el uso de Inteligencia Militar para ataques a los candidatos a los cargos de elección pública, así como las amenazas/asesinatos de los candidatos por parte del crimen organizado para imponer candidatos afines.

Si bien es prematuro determinar el grado en el cual se han alterado las relaciones civil-militares y las consecuencias para la democracia mexicana, debemos reconocer que los escenarios siguen sin ser alentadores. La coexistencia de hechos tan contradictorios como los que se han descrito, reflejan en sí mismos que los investigadores en seguridad nacional y fuerzas armadas, estamos analizando un caso atípico que necesita con urgencia, mayor objetividad y mejores marcos teóricos. ¿Quién asume el reto?

Dra. Paloma Mendoza-Cortés

Paloma Mendoza

Profesora, investigadora y consultora especializada en temas de seguridad nacional, Fuerzas Armadas Mexicanas, relaciones civil-militares, inteligencia, hibridación de los conflictos bélicos y empresas de militares privados Licenciada en Ciencias Políticas y Administración Pública UNAM, Maestra en Gobierno y Asuntos Públicos UNAM y Doctora en Estudios Organizacionales UAM. Es egresada del William J. Perry Center for Hemispheric Defense Studies, CHDS National Defense University, NDU; Washington, D.C; así como del ITESM, CIDE y el INACIPE. Ha sido profesora en el Heroico Colegio Militar HCM, de la Escuela de Inteligencia del Centro de Estudios del Ejército y Fuerza Aérea, CEEFA, entre otros. Paloma Mendoza ha sido conferencista invitada del Centro de Estudios Superiores Navales, CESNAV y la Asociación de Egresados del Colegio de Defensa Nacional. Actualmente es directora de Coordinación de Análisis en M-B Consulting, miembro de Foretell Georgetown University, miembro del Comité de Investigación de la Red de Mujeres en Seguridad y Defensa en Latinoamérica y el Caribe (AMASSURU), miembro de Women in International Security (WIIS) y columnista del portal de temas de seguridad CampoMarte.com.mx

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